Tampoco es que haya tocado con ellos o tenga algún familiar en la banda… simplemente coincidí con Vetusta Morla en una ocasión muy especial para mi.

Los conciertos de Radio 3 han sido muy importantes en mi vida musical, antes de que supiera dar un baquetazo ya había asistido a un par de ellos como público. Estoy hablando del finales de siglo, se dice pronto. Allí pude ver en vivo y en directo a bandas como Dover o Kabuto Jr. y otras tantas en diferido como Undrop o Super Skunk. La música indie estaba en alza y a mi me pilló en todo el medio (gracias también a la paciencia y dedicación de mi hermana mayor).

Quiso el destino que unos años más tarde me decantase por estudiar un módulo de formación profesional de sonido y acabase en… Radio 3 y por si fuera poco los astros se alinearon para que pudiera asistir al concierto de Vetusta Morla en 2004 como asistente técnico. Literalmente me volaron la cabeza. Llevaban a un tipo que tocaba la tabla, la voz del cantante era poco más que de otro planeta y la banda sonaba como un cañón. Supe que iban a llegar muy lejos.

Ahora, aquí me tenéis, transcribiendo ese tema que me fascinó desde la primera nota: La Marea. Primero perteneció al EP Mira y más tarde a su LP de debut Un Día en el Mundo. Creo que la versión que he transcrito es la de este último aunque ambas versiones difieren muy poquito.

El tema, a falta de una definición mejor, es perfecto. Toda la producción y cada uno de los instrumentos por separado. Sencillos de escuchar y complejos de ejecutar, llevando a la mente a cualquier rincón del mundo donde puedas pisar mar. La línea de bajo es increíble, siendo compleja en las estrofas y muy sencilla en los puentes y estribillos. La voz… extravagante y seductora; la batería… puff.

La batería es cruda, natural, como un menú de alta cocina aderezado c0n percusiones bien elegidas. La tabla que interviene en la segunda estrofa ya es para salir a la calle y cantar a viva voz. Hay dos Fills en todo el tema, el primero sin bordón (no podría haberse hecho mejor) y el segundo tiene 4 golpes ¿Para qué más? David García “El Indio”… GRACIAS.

Así paso mi día, escucho, analizo, transcribo, toco y a veces escribo un poco. Todo esto para mostrar al alumno el camino más divertido y asequible para llegar a sus objetivos. Si quieres descubrir ese camino te animo a que te acerques a conocer la Escuela Borja Cortés, donde la música es lo más importante.

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Ya tenía ganas de ponerme con esta banda y con este baterista. Recuerdo que la primera vez que escuché a los Kings of Leon fue en el programa Saturday Night Live interpretando Sex on Fire. Me pareció un hit desde la primera nota hasta la última y la apariencia de la banda era bastante peculiar. Digo “peculiar” porque no le daban mucha importancia a estar en ese contexto, estaban a su rollo… creando esa atmósfera tan carismática. Años más tarde (este año en el Mad Cool) descubrí que son así, fríos como el hielo. Tocan de muerte pero un poquito de interacción con el público hubiera estado bien.

La canción está colocada en tercer lugar del disco Only by the Night de 2008. No lo voy a negar, es sin duda uno de mis discos favoritos de este siglo. Cada corte es una obra maestra y debería ser de obligada escucha en los colegios. Todas las canciones muy diferenciadas pero unidas por la voz de Caleb y las raíces socioculturales de la familia Followill. Tienen un equilibrio perfecto entre el rock sureño y el pop aéreo de grandes bandas como U2. Todo sin ser muy evidente y con unos arreglos exquisitos (se nota que me gusta ¿no?). Caleb, Nathan, Jareb y Matthew son la definición perdida de BANDA, algo que en esta época parece imposible de encontrar.

¿Hablo del señor de los tambores? Creo que lo único malo que puedo decir de Nathan es que tiene un problema con el chicle y aun así mola la apariencia que le da. Canta, tiene un tiempo de muerte, tiene sonidazo, es creativo, es preciso y parece el hijo de Bonham y Keith Moon. También debería analizarse en la escuelas de batería en una asignatura con el título “Cómo ser una súper estrella y además ser un buen baterista”. En este tema en concreto hace exactamente lo que tiene que hacer, ni más, ni menos. Una buenísima dinámica de elementos, un par de fills que te llevan a las partes fuertes y un big fill muy suyo. Esos uno de esos rellenos que podrían destrozar cualquier batería por la energía que desprende (y sólo usa semicorcheas). Es alucinante lo que se puede hacer con un tambourine, algo también muy suyo.

Si aun no les conoces te los recomiendo fervientemente porque te van a sorprender. Un buen comienzo es imprimirte esta partitura y tocarla tal cual, verás que tiene algunas trampas escondidas. Cuando tengas alguna duda… ¡¡Me escribes!! Que para eso estamos. Ya sabes que la primera clase es gratis.

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¿Faltaba una partitura de Aerosmith? Pues sí. No sólo de esta bandaza sino de muchas otras que poco a poco iré rellenando.

¡¡Seguimos Soñando!! o ¡¡Sigo Soñando!! o ¡¡Dream On!! con este increíble proyecto de la Escuela Borja Cortés. Este año se han apuntado más alumnos y ya casi no tengo huecos libres (avisados quedan los que quieran apuntarse 😉 ).

De paso, introduzco este temazo de la banda de Boston. Tercer corte de su álbum debut “Aerosmith” lanzando en 1973, aunque la canción fue compuesta unos años antes cuando Steven Tyler tenía 17 o 18 años.  Es una canción ideal para iniciarse en cualquiera de los instrumentos que suenan, en menos de lo que piensas puedes estar tocándola… bueno… excepto en la voz  XD

La parte de batería es muy fácil de leer y tiene un poquito de todo. Quizás debería decir que es la canción con más crescendos que he tocado en mi vida, además de unos cuantos golpes de bombo/crash. Tiene muchas partes y te obliga a estar muy atento y a contar compases (ideal para las clases).

Como siempre te animo a descargarla, imprimirla y ponerla en tu atril. No vas a tener ningún problema y si lo tuvieras siempre puedes pasarte por la Escuela y te ayudaremos encantados. ¡¡Ánimo!! y sigue soñando… sueña siempre, aunque estés despierto. Sobretodo sueña con la música.

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¡¡Yuju!! Por fin he rellenado un hueco imperdonable en las partituras, una canción de los Foo Fighters. Sin duda una de los hits más potentes de la banda norteamericana, The Pretender.

En mis comienzos con la batería recuerdo haber tocado algún tema suyo pero no ha sido hasta hace bien poquito que he podido disfrutar de su música en directo. Sin ir más lejos con “Le Petit” el viernes pasado, no salió muy allá todo hay que decirlo. Para tocar a Taylor hay que estar descansado y estudiar un poco más.

El tema abre el álbum Echoes, Silence, Patience & Grace que salió a la venta en 2007. Al parecer el tema había quedado descartado en primera instancia pero en un parón de la grabación Dave consiguió meterlo de nuevo en el partido. Suele pasar con las obras de arte, surgen cuando menos te las esperas. Como tema de inicio es inmejorable. Me imagino al mayor fan escuchando esa Intro con algo de suspicacia y desánimo cuando sin esperarlo las cajas de Hawkins hacen temblar el suelo.

Si el rock se define por los riffs de guitarras este encaja a la perfección en ese catálogo. La sensación de unísono en las estrofas es brutal y no permite que te quedes quieto. Cuando llega el estribillo sólo puedes salir a la calle y enfrentarte a 40 antidisturbios.

¿Y la batería? El mayor reto es la velocidad. No es excesiva pero si hay que tener una buena técnica, sobretodo de pie derecho. Hay poco virtuosismo pero una creatividad asombrosa. La parte del puente cuando pasa al timbal es sencillamente una genialidad. Un crescendo que sorprende a cada paso y que cumple con creces su función. ¿Qué se puede esperar de una banda que tiene 2 de los mejores bateristas de rock de la época? No por casualidad Tommy Igoe nombra a Taylor Hawkins en su lista de bateristas del estilo, compartiendo líneas con leyendas vivas y muertas.

Hay que estudiar a Grohl y hay que estudiar a Hawkins… no es negociable. Ya sabes que siempre puedes contar con la Escuela si algún tema se te resiste. No podemos obligarte a estudiar pero sí hacértelo más fácil. No me canso de repetirlo, ¡¡La Primera Clase Gratis!!

 

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Hace ya un par de años me propuse con Álvaro (alumno de la Escuela) transcribir y grabar todos los temas del “Black Album” de Metallica. Con este propósito lanzo la transcripción de otro de los temazos del disco, My Friend of Misery.

Situado en la posición 11 tiene como peculiaridad que fue compuesto en parte por Jason Newsted, no es de extrañar por la preciosa entrada de bajo que contiene. El resto de la canción es muy del estilo de todo el disco, riff pesados, ritmos al doble y a la mitad, varios solos y un montón de partes.

En cuanto a Lars, pues más de lo mismo (sin desmerecer). Contiene prácticamente todos sus trucos y su sonido característico. Me gustaría señalar otra vez el increíble sonido de hi-hat semiabierto, lo suficientemente cerrado para no guarrear la mezcla y abierto lo justo para sostener la dureza del tema. Este tío tendría que tener su asignatura propia en la Universidad Baterística.

El papel tiene una dificultad media de lectura y necesita una colocación de tres hojas al principio para poder pasar las hojas correctamente. Por cierto, para todos los escribas del mundo, hay que tener en cuenta la colocación de los cambios de página. Los bateristas solemos utilizar todas las extremidades siempre. Colocad los cambios de hoja en los silencios o en las partes más suaves ¡Gracias!.

Un buen tema para aprender a llevar el tempo al doble o a la mitad y para analizar a Lars Ulrich. ¡Ánimo! Y para cualquier duda… info@escuelaborjacortes.com

Pd: También se imparten cursos de Sibelius para aprender a transcribir partituras de batería. Infórmate sin compromiso y de paso visitas las instalaciones y te llevas una clase GRATIS.

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La maquinaria se pone de nuevo en marcha y casi estoy a transcripción por semana, ¡¡Yuju!! Esta vez pongo sobre el papel una canción sencilla que se convirtió en un himno (sobretodo para la selección italiana de fútbol y más tarde para el resto de equipos, selecciones, deportes… del mundo), Seven Nation Army de los “White Stripes”.

La canción vio la luz en 2003 y ganó el Grammy a la mejor canción Rock en 2004. Pertenece al álbum Elephant y sin lugar a dudas es uno de los riffs de guitarra/bajo más reconocibles de la nueva historia del rock. ¿Su compositor? pues quién va a ser… un gigante… Jack White. Haga lo que haga este tipo lo convierte en oro y con esta sencilla estructura lo ha conseguido. Un riff que se repite hasta la saciedad y un puente para dividir la estrofa del estribillo, que es el mismo riff recortado.

De hecho creo que la batería es lo más complicado de la canción y aun así la puede aprender cualquier principiante en menos de 10 minutos. Empieza con el timbal, haz un crescendo, pasa al plato, sigue la melodía y… encima puedes irte un poco porque le vas a dar rollo. Meg White hace exactamente lo que necesita la canción con algunas trampas ocultas, como el splash que hace con el pie izquierdo. Apenas se oye pero aporta un poquito de pimienta a la canción. ¡Ahora que caigo! creo que es la primera canción que transcribo de una mujer a los mandos de una batería :O ¿En serio? Chicas… no puede ser, os necesitamos.

El consejo final, imprime la partitura y trata de seguir la canción con el dedito (como un niño pequeño aprendiendo a leer). Después plántate delante de la batería y haz tuya la canción. Si eres un lector avanzado inténtalo a primera vista y si eres profesor utilízala para enseñársela a tus alumnos. En los combos también funciona muy bien y hacerla sonar a duo es un reto interesante. Nosotros en la Jam de la Escuela Borja Cortés la tocamos y nos lo pasamos de miedo. ¡Anímate e infórmate! Seguro que no te arrepentirás.

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Me lanzo a transcribir una partitura para bajo, es sencillita pero muy resultona, Have You Ever Seen the Rain de los “Creedence Clearwater Revival”. La primera vez que la escuché fue para tocarla con la banda Cara B (más tarde nos llamaríamos Craiben Band y ahora Gastón Barrera tiene su propio proyecto en solitario en el que participo el cual recomiendo al 100%)

Desde aquel momento me quedé enamorado de la “Creedence”. Su música es NORTEAMERICANA con todas sus letras y toda su raíz. Muy poca gente pondría esta banda entre sus principales influencias pero mucha gente ha sido influenciado por ellos, y además sin saberlo. Quizás sus miembros no destacan especialmente en sus instrumentos (salvo la voz de John Fogerty) pero el conjunto es una bala de cañón, imparable. Para que nadie me lapide con esta última reflexión quiero decir que hay otros músicos de la época que son más reconocidos y reconocibles.

El caso es que el bajista Stu Cook debería estudiarse en la Universidad Bajística. La asignatura se podría llamar, “Si una línea funciona repítela hasta el infinito” con subtítulo “El bajo debe estar bien alto y tener mucho peso”.

Respecto a la canción es ideal para los principiantes, tanto bajistas como estudiantes de música/armonía. Esta en C (do mayor), empieza en el relativo menor y además hace un perfecto uso de las inversiones. Además el bajo pasa por todas las notas de la escala para que no se te olvide ninguna.

En resumen, un temazo ideal para montar porque es un éxito asegurado para cualquier grupo de versiones. Si tienes tu grupo de amigos músicos, no lo dudes y propónla. Si no ¡Vente a la Escuela! que nosotros no nos cansamos de tocarla.

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